La historia se escribe: la experiencia del periódico VIDA
![]() |
| Portada de la primera edición, la única que se imprimió. |
Por Fernando Millán
En algún consejo de redacción de Vida se llegó a decir que se exageraba
con el uso de la palabra “histórico” para calificar logros del Gobierno y que
se corría el riesgo de volverse paisaje.
Era cierto, pero no era una
exageración. Lo que se hizo durante el gobierno del presidente Gustavo Petro se
resume en esa palabra en muchos ámbitos: reducción pobreza en todas sus
dimensiones; mejora sustancial en los salarios de la clase trabajadora y en los
ingresos de los miembros de la Fuerza Pública, los estudiantes del Sena y los
internos de medicina; más recursos para los adultos mayores; más estudiantes en
universidades públicas por la gratuidad, mejoras sustanciales y más colegios
públicos; más niños salvados de morir por desnutrición; menos pobreza
energética y más acceso a Internet… y un largo etcétera.
Vida contó en cada edición logros en
los territorios, testimonios, avances en las políticas sociales y el contrapeso
a las mentiras y a la desinformación en redes sociales y medios de
comunicación. Ese fue el gran desafío: ser contrapeso a unas acciones que
empezaron desde antes de la posesión del presidente Petro, desde que anunció
que sería candidato presidencial.
Vida se convirtió el espejo de las
nuevas realidades y la interpretación de los que se hacía en todo el país para
que por fin la gente viva bien. Por eso, la importancia de la colección de este
medio de comunicación, de sus 101 ediciones (así aparezcan 96 con numeración,
con cinco más que se realizaron de manera extraordinaria), en donde se consigna
la evolución de este país desde enero de 2024, casi año y medio después de la
posesión del presidente Petro.
En sus ediciones está el
transcurrir del primer gobierno progresista de Colombia en décadas, las voces
de la gente, validadora de las huellas que quedan. Está claro que el país
cambió para beneficio de las mayorías en estos cuatro años, que nada volverá a ser
igual, que hay mucho por recorrer para lograr la paz y la dignidad para todas y
todos y que el legado que queda no se borra. De ahí la importancia de dejar una
constancia escrita para la historia para recordar, revisar y analizar.
Por lo demás, quedan muchos
campanazos de alerta sobre la crisis del periodismo colombiano, manifestado en
lo que han emprendido muchos medios masivos de comunicación violentando la
verdad y despojándose de los valores del cuarto poder, atendiendo los intereses
de sus propietarios, los mismos que han vulnerado el destino de millones de
personas para beneficio propio.
A pesar de todo... ¡VIDA!_Augusto Cubides
Nota del editor (Vespasiano Jaramillo)

Comentarios